No encontré opciones, entonces las creé

No encontré opciones, entonces las creé

Adquirir una discapacidad es de trancazo navegar una realidad desconocida, ser parte de un tema tabú del que nadie tiene respuestas. En el momento en el que mi movilidad se comenzó a deteriorar las personas a las que recurrí por consejos fueron a mis médicos. No conocía a nadie que hubiera pasado por una situación similar que me pudiera aconsejar desde la experiencia. Desde conocimiento médico recibí tratamiento extenso y riguroso de su parte, pero el cómo navegar la vida con discapacidad continuó siendo complicado. Poco a poco fui siguiendo en redes sociales a mujeres con discapacidad de otros países que compartían su historia. Ahí es en donde entendí la importancia de la representación, porque si no ves tu realidad reflejada en vida ajena, estás sola.

 Médicos asesoran sobre medicamentos, tratamientos e inclusive rehabilitación, fisioterapeutas recomiendan ejercicio y rutinas, ¿quien nos enseña a vivir con discapacidad? Peor aún, de la discapacidad no se habla, es tema tabú. La discapacidad no se muestra, es un signo de debilidad. ¿Por qué? Encontrar la fortaleza y el orgullo disca es empoderador. Aceptar la realidad que se transita y volverla tuya es reivindicador. Que bonito reclamar libertades que por derecho se merecen al dejar de negarnos a afrontar la vida con discapacidad. 

Utilizar lentes no es un signo de debilidad ni que “estás dejando que tu miopia te gane”, al romperse la pierna nos dicen “mientras más usas las muletas, más se va a mejorar.” En cambio al usar aparatos de movilidad por una discapacidad invisible “te estás dando por vencido.” 

Entendí la necesidad de usar bastón sola. Ningún profesional me lo recomendó, era tabú hasta para ellos. No quería utilizar un bastón de aluminio negro o metálico, encontré uno de aluminio con circulos morados, sí bastón, pero no uno ordinario. Le puse un nombre, Kevin, y se volvió mi pareja de baile, mi acompañante, mi independencia. Amé muchísimo a mi bastón Kevin y gracias a la manera en la que lo mostré como una extensión -divertida- de mi. El hecho de que es un auxiliar de movilidad pasó a segundo plano, por lo menos para mi. 

Pronto comencé a buscar más opciones para combinar mis bastones con mi ropa, las situaciones y los eventos. No usas los mismos zapatos para la playa, una boda o una caminata en la montaña, ¿por qué conformarme con un solo bastón? Quería que reflejara el cambio de estilo, pero encontré muy pocas opciones. Tengo la necesidad de mostrar mi personalidad a través de mis accesorios como cualquier otra persona, pero sin opciones del mercado que me ayuden a lograrlo. 

Así nació Andarte. 

Andarte es para quienes se han sentido solos en su discapacidad, enfermedad, limitación o vejez. Porque necesitar un auxiliar de movilidad no es una señal de debilidad; es una oportunidad para expresar quién eres. Andarte diseña bastones elegantes, versátiles y personalizados, porque tu estilo y autonomía merecen brillar.

 

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